Aprende a caminar en la naturaleza

Las primeras extensiones del mundo las conocimos caminando. Conoce el ABC que te enseñará cómo caminar correctamente al salir a campo

Conoce a tu pies, Cuida tus pasos

Necesitas un zapato que permita espacio a los dedos para brindar estabilidad, dispersar presión e impulsarte hacia adelante. Evita calzado que los apriete o que te quede flojo.

 

Son cinco huesos largos conectados con los dedos. Pueden causar mucho dolor si están expuestos constantemente a un microtraumatismo, como caminar distancias largas con calzado inadecuado o soportar la presión de un camino en bajada.

 

Es un ligamento que conecta el talón con los dedos y da soporte al arco.

 

El pie tiene tres arcos: interno, externo y anterior. Los primeros dos corren a lo largo del pie, proveen estabilidad y absorben el impacto. El último cruza de lado a lado y es principal arco que soporta el peso.

 

O “talón” para los cuates. Este hueso más grande del pie. Absorbe tres veces el impacto del cuerpo.

 

Este tendón es el más grueso y fuerte del cuerpo. Mide unos 15 cm de largo, empieza casi a la mitad de la pierna y pasa por detrás del tobillo para conectarse con el talón. Este amigo es el responsable de propulsar hacia arriba a tu cuerpo en subidas.  

 

Para proteger tus pies, necesitas zapatos apropiados que den soporte a cada una de sus partes. Los zapatos de senderismo se distinguen por su suela dura, su suavidad al pisar, su hermetismo para proteger al pie de la humedad y su altura para proteger al tobillo.

Cómo caminar

Torso hacia adelante

Inclina tu cuerpo ligeramente hacia adelante para mantener el balance, sobre todo si cargas una mochila. Inclina la cadera, no la cintura; tu espalda debe ir recta, no encorvada.

Rota la pelvis

De esta manera aumentarás tu eficiencia porque activa todos los músculos que se encuentran desde la cadera hasta los dedos del pie.

Camina erguido

Mantén el centro de gravedad justo arriba de tu pelvis. Permite que tu columna vertebral se encorve un poco a la altura de los hombros.  

Aprieta ligeramente glúteos y cadera

Con ello permitirás que tu pelvis gire y que se active el movimiento.

Aprieta el abdomen

Aprieta los músculos del abdomen, espalda y cadera para estabilizar el peso que suma la mochila a tu cuerpo. Esto te brinda estabilidad, evita que te balancees sin control.

Cabeza en alto, mirada al frente

Mantén el cuello recto. Esto hará que tus hombros se coloquen en su posición natural automáticamente.

Mueve los brazos

Deja que sigan su movimiento natural hacia adelante y atrás. Recomendamos usar un bastón para caminar, esto te dará mayor estabilidad y disminuirá el impacto en rodillas, sobre todo en los descensos.

 

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